Cuentos goticos
Cuentos goticos Tal vez una de las razones de que hallara consuelo y solaz en compañía de Amante fuese que, mientras a mí me daba miedo todo el mundo (no creo que las cosas me asustasen ni la mitad que las personas), Amante no temía a nadie. Desafiaba tranquilamente a Lefebvre, que la respetaba mucho más por ello; tenía una habilidad especial para interrogar a monsieur de la Tourelle sobre asuntos en los que le indicaba respetuosamente que había detectado su punto flaco, pero se abstenía de insistir demasiado por deferencia a su posición como su señor. Y, a pesar de su malicia con los demás, era muy tierna conmigo; tanto más entonces, porque sabía lo que yo no me había atrevido a decirle a monsieur de la Tourelle, que no tardaría en ser madre, ese prodigioso objeto de misterioso interés para las mujeres solteras que ya no esperan disfrutar de semejante dicha.