Cuentos goticos
Cuentos goticos Bien es cierto que me permití un triste repaso de todos los problemas ocultos bajo el aparente lujo de mi vida. Sabía que yo no le importaba a nadie más que a mi marido y a Amante; pues era bastante evidente que, como su esposa, y también como parvenue[43], no caía muy bien a los pocos vecinos de los alrededores; y, en cuanto a los sirvientes, las mujeres eran todas groseras e insolentes, y me trataban con un aparente respeto que más parecía burla; mientras que los hombres guardaban una especie de fiereza oculta, que mostraban a veces incluso delante de monsieur de la Tourelle, quien, por su parte, he de confesarlo, solía ser severo con ellos, incluso hasta la crueldad.