Cuentos goticos
Cuentos goticos Pregunté a Amante si tenÃa la carta. En realidad no, me contestó. Era demasiado arriesgado vivir entre semejante pandilla de sirvientes. HacÃa sólo un mes que Jacques habÃa apuñalado a Valentin por una broma. ¿No habÃa echado de menos a Valentin, aquel joven apuesto que llevaba la leña a mi salón? ¡Pobre muchacho! YacÃa muerto y congelado; dijeron en el pueblo que se habÃa suicidado, pero los de la casa sabÃan lo que habÃa pasado. ¡Pero no tenÃa que asustarme! Jacques se fue, nadie sabÃa adónde. Pero con aquella gente no convenÃa reñir ni insistir. Monsieur volverÃa a casa al dÃa siguiente y no habrÃa que esperar tanto.