Cuentos goticos
Cuentos goticos Pasaron los años. Mary seguÃa en el extranjero. Bridget seguÃa silenciosa y adusta en vez de activa y apasionada. El perrillo, Mignon, era su niño mimado. Me contaron que, aunque apenas hablaba con nadie, con él lo hacÃa continuamente. Los señores la trataban con la máxima consideración, y bien podÃan hacerlo, pues les servÃa con la misma devoción y fidelidad que siempre. Mary escribÃa con bastante frecuencia, y parecÃa contenta con su nueva vida. Pero luego las cartas dejaron de llegar, no sé si antes o después de que la desgracia se abatiese sobre la mansión Starkey.