Hijas y esposas
Hijas y esposas —¿Qué te parece si nos quedamos aquÃ, querida? Creo que estaremos mejor que abajo, y asà no tendré que volver a subir para vestirme.
—Estaré encantada —replicó Molly
—¡Ah, te has traÃdo la labor! Buena chica —dijo la señora Hamley—. Últimamente no coso mucho. Paso mucho tiempo sola. Mis dos chicos están en Cambridge, y mi marido se pasa el dÃa fuera, asà que ya casi no me acuerdo de coser. Leo mucho. ¿Te gusta leer?
—Depende del libro —dijo Molly—. Me temo que no me gusta la «lectura sistemática», como la llama mi padre.
—Pero ¡te gusta la poesÃa! —dijo la señora Hamley, casi interrumpiendo a Molly—. Tu cara me decÃa que habÃa de gustarte. ¿Has leÃdo el último poema de la señora Hemans? ¿Quieres que te lo lea en voz alta?[20]