Hijas y esposas
Hijas y esposas —Creo que fue Roger quien las recogió. Ya oÃste decir a papá que ayer le habÃa visto.
—¡No! ¡Roger! ¡Roger ha vuelto a casa! —dijo Molly, sonrojándose al principio, luego palideciendo.
—SÃ. Oh, ya me acuerdo, cuando llegó papá ya te habÃas ido a la cama, y le llamaron muy temprano para que fuera a ver a esa pesada de la señora Beale. SÃ, anteayer Roger apareció en Hamley Hall.
Pero Molly se recostó en la butaca, demasiado débil para seguir aupándose de las flores. Aquella repentina noticia la habÃa pillado por sorpresa. «¡Roger ha vuelto a casa!».