Hijas y esposas
Hijas y esposas —¡Molly, ya pensaba que no llegarÃas nunca! ¡Menuda noticia! Mi hermana se ha ido a la cama. Le ha entrado dolor de cabeza… de la excitación, creo. Sube sin hacer ruido, querida, y te lo contaré. ¿Quién dirÃas que ha estado aquÃ, tomando el té con nosotras, con la mayor con condescendencia?
—¿Lady Harriet? —dijo Molly nada más oÃr la palabra «condescendencia».