Hijas y esposas
Hijas y esposas —Bueno, no hace falta que se la ponga, ¿o s� Y al hijo de Morgan le irá que ni pintada. El pobre casi no tiene ropa.
—¿Ah no? ¿Y quién irá contigo a la cena de las Towers? Después de que ese lord como se llame se tomara la molestia de venir hasta aquÃ, lo cortés es aceptar la invitación. Y no me gustarÃa que fueras sin un mozo de caballos.
—Pero, padre, me pondrÃa nervioso llevar a un hombre a caballo detrás de mÃ. Sé ir solo al establo, y ya habrá quien se encargue de mi caballo. No se preocupe por eso.
—Bueno, no eres Osborne, de eso estoy seguro. Quizá a ellos no les parezca tan raro como a ti. Pero tienes que ir con la cabeza bien alta, y mantener la dignidad, y recordar que eres un Hamley, una familia que lleva cientos de años en la misma tierra, mientras que ellos no son más que unos liberales de baja estofa que llegaron aquà en tiempos de la reina Ana.