Hijas y esposas
Hijas y esposas —Oh —dijo Osborne— no me dé las gracias sólo a mÃ. Creo que fue idea mÃa, pero quien se tomó todas las molestias fue Roger.
—Yo creo que la idea es lo cuenta —dijo la señora Gibson—. La idea es algo espiritual, mientras que la acción es material.
Esa refinada frase cogió por sorpresa al interlocutor, y, dado el cariz que tomó la conversación, no hizo falta definir cuál era su significado exacto.
—Temo que las flores llegaran demasiado tarde para ser de alguna utilidad —prosiguió Osborne—. A la mañana siguiente me encontré con Preston y, como es de suponer, hablamos del baile. Lamenté mucho enterarme de que se nos habÃa adelantado.
—Sólo envió un ramo, y era para Cynthia —dijo Molly, alzando la vista de su labor—. Y llegó después de haber recibido las suyas.
Antes de reemprender la costura, Molly miró de reojo a Cynthia. Estaba roja como un pimiento, y habÃa un destello de furia en sus ojos. Tanto ella como su madre se apresuraron a dar explicaciones en cuanto Molly calló; pero la voz de Cynthia estaba ahogada de pasión, y la señora Gibson tomó la palabra.