Hijas y esposas
Hijas y esposas —¡Desde luego, estaré encantada! Pero ya sabe que somos de costumbres sencillas.
—Oh, sólo quiero pan y mantequilla, y quizá un poco de fiambre. No quiero causarte molestias, Clare. ¿Comes a esta hora? Deja que me quede como una más de la familia.
—Naturalmente. Eso no supone ningún cambio de planes. Me gustará mucho que comparta nuestra comida familiar, lady Harriet. Pero nuestra comida fuerte es la cena, a esta hora sólo tomamos un tentempié. Vaya, el fuego se está apagando. Todo se me olvida cuando estoy en una compañÃa tan agradable.
Tocó la campanilla dos veces, con gran claridad, y con una larga pausa entre cada llamada. MarÃa trajo carbón.