Hijas y esposas
Hijas y esposas —Eres la chica más insensible que he conocido —dijo la señora Gibson, muy dolida—. Ojalá pudiera transmitirte una parte de mi sensibilidad, pues a veces, por exceso, me hace desdichada. No hablemos más de Osborne; me apuesto diez a uno que no es más que una fatiga pasajera, o preocupación por Roger, o quizá simple indigestión. Ha sido muy torpe por mi parte creer que podÃa tratarse de algo más grave, y vuestro querido papá podrÃa enfadarse si se enterara. A los médicos no les hace ninguna gracia que la gente opine de la salud de los demás; lo consideran una intromisión en su campo, y creo que con razón. Vamos a pensar en tus vestidos, Cynthia; no entiendo en qué te has podido gastar el dinero, porque no te luce nada.