Hijas y esposas
Hijas y esposas «Pasado mañana se cumplirá un año desde que Roger vino a proponernos que le acompañáramos a Hurst Woods, y mamá se enfadó tanto porque apareció antes del almuerzo. Me gustaría saber si Cynthia lo recuerda tan bien como yo. Y ahora, quizá… ¡Oh, Roger, Roger! Ojalá… ojalá estuvieras en casa sano y salvo. No podríamos soportar que…».
Se cubrió la cara con las manos, e intentó dejar de pensar. De pronto se puso en pie, como si la hubiera picado una fantasía venenosa.
«No creo que ella le ame como tendría que amarle, de lo contrario… De lo contrario no habría podido ir a bailar. ¿Qué voy a hacer si no le ama? ¿Qué voy a hacer? Puedo aguantar cualquier cosa menos eso».