Hijas y esposas

Hijas y esposas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XLIII

—DIJISTE que podía venir —dijo Molly—, y que me lo contarías todo.

—Creo que ya lo sabes todo —dijo Cynthia, con pesar—. Quizá no sabes qué excusa pueda tener, pero en cualquier caso ya sabes en qué lío estoy metida.

—He estado pensando —dijo Molly, con timidez y vacilación—. E imagino que si se lo dijeras a papá…

—¡No! —dijo Cynthia—. Eso no lo haré. A menos que me vaya de inmediato de esta casa. Y ya sabes que no tengo otro lugar adonde ir… sin avisar, quiero decir. Creo que mi tío me aceptaría, es un pariente, y seguramente me ayudaría en cualquier desgracia que me ocurriera; o quizá pudiera conseguir un puesto de institutriz… ¡menuda institutriz sería!

—Por favor, Cynthia, no digas disparates. No creo que hayas obrado tan mal. Tú dices que no, y yo te creo. Ese hombre horrible ha conseguido enredarte, pero estoy segura de que papá podría poner las cosas en su sitio, sólo con que le consideraras un amigo y se lo contaras todo…

—No, Molly —dijo Cynthia—. No puedo, y no hay más que hablar. Cuéntaselo tú, si quieres, pero, por favor, antes debo irme de esta casa; concédeme este margen de tiempo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker