La casa del paramo

La casa del paramo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Mi querido Frank —dijo Maggie—, no estás enfadado conmigo, ¿verdad? Es una tontería pensar que debemos ir por la vida eligiendo hombres y mujeres como si fueran frutas, y tuviéramos que escoger siempre la mejor; como si no existiera algo en nuestros corazones que, si escuchamos con atención, nos dice enseguida que hemos encontrado a quien nos está destinado. ¿No es sensato lo que digo? Supongo que sí, pues tu rostro sombrío está a punto de esbozar una sonrisa. ¡Eso es! Pero ahora escúchame bien… Creo que tu padre tardaría menos en dar su brazo a torcer si no se enfadara todos los días al saber que estás conmigo. Si te vas a Escocia, sabría que nos escribimos, pero no el momento exacto en que lo hacemos. Sin embargo, ahora sabe tan bien como yo dónde estás cuando subes a verme. E imagino, por lo que dice Erminia, que está furioso todo el tiempo que pasas fuera.

Frank guardó unos instantes de silencio. Finalmente, dijo:

—Es un poco irritante verme obligado a reconocer que hay algo de verdad en lo que dices. Pero, aun queriendo, no estoy seguro de poder ir. Mi padre ya no me habla de sus asuntos, como solía hacer antes; y ayer me sorprendió que le contara a Erminia (aunque estoy convencido de que la información iba destinada a mí) que había contratado a un administrador.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker