La casa del paramo
La casa del paramo Aquello le resultó muy irritante a la señora Browne, que querÃa meter en cintura a Maggie. Sin embargo, no tenÃa más remedio que aceptar el ofrecimiento: lo único que podÃa hacer era estropear todo lo posible la diversión de su hija, mirándola y hablándole con frialdad, lo cual helaba el corazón de Maggie y le impedÃa disfrutar. De nada sirvió que Frank Buxton pusiera el pony al trote, y a medio galope; ella siguió mostrándose seria y taciturna.
«¡Qué niña más sosa!», pensó él; pero se portó con la amabilidad y la cortesÃa de un joven caballero.