La casa del paramo

La casa del paramo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Da igual, Nancy —dijo la señora Browne—. No es más que un vaso viejo; Maggie se va a casar, y compraremos un juego nuevo para el banquete de boda.

Nancy las miró a las dos, perpleja; finalmente, su mente se iluminó, y su rostro devolvió una mirada cómplice y sagaz a la señora Browne. Luego dijo con toda tranquilidad:

—La próxima vez bajaré yo con el cántaro, a ver si tengo suerte… ¡Cuando pienso en la pena que me daba la señorita Maggie esta mañana! «Pobrecilla —me decía a mí misma—, verse obligada a pasar todo este tiempo en esa maldita fuente (no negaré que a veces digo juramentos cuando estoy sola… es algo que me apacigua) con lo cansada que está». Entonces pensé en bajar a ayudarla; pero supongo que otra persona corrió en su auxilio. ¿Puedo adivinar quién es el joven?

—¡Cuatro mil libras anuales, Nancy! —dijo la señora Browne, exultante.

—Y un semblante risueño, y un corazón generoso y tierno… y un paso airoso…, y una gran nobleza con ricos y pobres… Claro que sé su nombre… No va a necesitar ninguno de esos primorosos chalecos de algodón carmín que le he ido haciendo para un futuro marido vicario… Bueno, bueno, tarde o temprano, a todo el mundo le llega su oportunidad… aunque la mía está tardando.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker