La prima Phillis
La prima Phillis Pero no desobedecerÃa a mis padres en semejante nimiedad, por fastidiosa que fuera. De modo que, la vez siguiente que nuestro trabajo nos llevó a Heathbridge, mientras cenábamos en la pequeña sala color arena de la posada, aproveché la ausencia del señor Holdsworth para preguntar por el reverendo Holman a una camarera de mejillas sonrosadas. O no me entendió o era un poco necia, porque me contestó que no lo sabÃa, pero que irÃa a preguntárselo al patrón; éste, como es natural, vino a enterarse de lo que querÃa, y no tuve más remedio que farfullarle mis preguntas delante del señor Holdsworth, que tal vez no les habrÃa prestado la menor atención si no me hubiera visto enrojecer, meter la pata y hacer el ridÃculo.
El posadero dijo que sÃ, que la granja Esperanza estaba en el mismo Heathbridge, y que el apellido de su propietario era Holman, un pastor de la Iglesia independiente, y que, por lo que sabÃa, el nombre de pila de su mujer era Phillis, fuera o no Green su apellido de soltera.
—¿Son familiares tuyos? —quiso saber el señor Holdsworth.
—No, señor… sólo son primos segundos de mi madre. Bueno, supongo que hay algún parentesco entre nosotros. Pero no los he visto en mi vida.