La prima Phillis
La prima Phillis Doncella a la que nadie hiciera halagos
y llegasen poquísimos a amar[20].
Y, no sé por qué, aquellos versos siempre me recordaban a Phillis; aunque tampoco fuera cierto en su caso. Nunca oí que nadie la elogiara, y, fuera de su entorno familiar, había muy pocos que la amaran; pero, aunque nadie alabara su conducta, a ojos de sus padres siempre actuó bien en cualquier ámbito llevada por su bondad y sabiduría naturales. Phillis y yo jamás nombrábamos a Holdsworth cuando estábamos a solas, pero, como he dicho antes, yo le había enviado todas sus cartas al pastor, y más de una vez él empezó a hablar de nuestro amigo ausente mientras fumaba su pipa al terminar la jornada de trabajo. Entonces Phillis inclinaba la cabeza sobre su labor, y escuchaba en silencio.