La prima Phillis
La prima Phillis Callé. TenÃa que armarme de valor para confesarlo todo, pero no querÃa desvelar el secreto de Phillis y dejar al descubierto su amor por Holdsworth. ¡Ella lo habÃa guardado para sà con tanto celo…! Necesitaba reflexionar un poco antes de continuar.
El pastor empezó a hablar de nuevo antes de que yo consiguiera decidirme por el mejor modo de exponer las cosas. ParecÃa pensar en voz alta:
—Es mi única hija, ¡mi pequeña! Hace nada era una niña… Pensaba que la tendrÃa bajo mi protección muchos años más; su madre y yo darÃamos la vida para que nada le hiciera daño ni le causara dolor.
Entonces el pastor alzó la voz y me dijo, mirándome:
—Algo le ha pasado a mi hija, y tengo la sensación de que todo empezó el dÃa en que conoció la noticia de ese matrimonio. No me resulta fácil pensar que puedas conocer mejor que yo sus inquietudes y sufrimientos, pero tal vez sea asÃ, Paul, tal vez sea asÃ… Si nada te lo impide, dime qué puedo hacer para que Phillis vuelva a ser feliz; dÃmelo, te lo ruego.
—No servirá de mucho, me temo —respondà yo—, pero le confesaré el daño que hice; aunque no fue por maldad, sino por un error de juicio. Holdsworth me dijo antes de partir que amaba a Phillis, y que deseaba convertirla algún dÃa en su mujer, y yo se lo conté a ella.