La prima Phillis
La prima Phillis Pero estaba tan ocupado dirigiendo a todos sus obreros que apenas prestó atención a mi respuesta. Y tampoco me resultó fácil contestarle; lo que quedó más claro fue la invitación que me habían hecho.
—Oh, por supuesto que puedes ir… y el viernes, si quieres. No hay nada que lo impida esta semana; y has trabajado a destajo, muchacho.