La prima Phillis
La prima Phillis —SÃ, muchacho, John Ellison. Pero eso no significa que vaya a tener mi propio carruaje. Aunque me gustarÃa que tu madre no tuviera que andar tanto, ya que no está tan joven como antes. Pero, de cualquier manera, falta mucho para eso. Calculo que empezaré con un tercio de los beneficios. PodrÃan ascender a setecientas libras, o quizá más. Me gustarÃa poder desarrollar algunas ideas. Eso me interesa mucho más que el dinero. Y Ellison no tiene hijos varones, asà que lo lógico es que seas tú quien herede el negocio. Las hijas de Ellison son muy pequeñas, y aún no están en edad casadera; y, cuando consigan marido, lo más probable es que no trabajen en el ramo de la mecánica. Será una gran oportunidad para ti, muchacho, si eres serio. Ya sé que no eres nada del otro jueves como inventor, pero a más de uno le va mejor en la vida sin tantas fantasÃas sobre cosas que no ve ni ha visto nunca. Estoy realmente contento de lo sensatos y bondadosos que son los primos de tu madre. Le he cogido tanto cariño al pastor como si fuera mi hermano, y la prima Holman es una mujer tranquila y discreta. Te hablaré con franqueza, Paul, estarÃa encantado si algún dÃa me anunciaras tu boda con Phillis Holman. Aunque esa joven no tuviera un penique, serÃa un tesoro para cualquier hombre; y ella heredará la casa y las tierras, y, si todo sale bien, tu fortuna será muy parecida a la suya.