La prima Phillis
La prima Phillis Los dos nos sentimos un poco cohibidos, pues no solÃamos hablar de cosas tan Ãntimas; pero mi padre, con su franqueza y sencillez habituales, se dispuso a contárselo todo.
—Le he hablado a Paul de la oferta de Ellison, y le he dicho que serÃa una magnÃfica oportunidad para él.
—Ojalá se me presentara a mà —exclamó el señor Holdsworth—. Pero ¿tiene ese negocio «unos labios tan bonitos»?
—Usted siempre tan bromista, señor Holdsworth —dijo mi padre—. Iba a contarle que, si Paul y su prima Phillis Holman decidieran comprometerse, yo no les pondrÃa ninguna traba.
—¿Phillis Holman? —preguntó el señor Holdsworth—. ¿No es la hija del clérigo-granjero de Heathbridge? ¿Acaso he contribuido al triunfo del amor verdadero al dejarte ir tan a menudo? No sabÃa nada.
—No hay nada que saber —dije yo, sin poder disimular mi enojo—. El único amor que existe en este caso es el de dos casi hermanos. Le he explicado a mi padre que ella nunca se fijarÃa en mÃ; es mucho más alta e inteligente que yo. El dÃa que yo tenga una mujer, me gustarÃa ser más alto y saber más que ella.