La prima Phillis
La prima Phillis Hice lo que me pedÃa, pero resultó innecesario. El señor Holdsworth estaba de pie junto a la ventana, con las manos en los bolsillos; era evidente que nos habÃa estado observando. Cuando me oyó entrar, se desplazó hacia un lado.
—¡Asà que ésa es la joven con la que tu padre planeaba casarte la noche en que os interrumpÃ! ¿Sigues tan reacio como entonces a hacerle caso? Hace unos minutos no me lo parecÃa…
—Phillis y yo nos entendemos muy bien —contesté, con firmeza—. Somos como hermanos. Ella no querrÃa casarse conmigo aunque fuera el único hombre en el mundo; y me costarÃa mucho pensar en ella… como pretende mi padre —por alguna razón, no quise decir «como mi mujer»—, pero nos queremos muchÃsimo.
—Bueno, la verdad es que me sorprende… No que os queráis como hermanos, sino que te resulte imposible enamorarte de una mujer tan hermosa.