La prima Phillis
La prima Phillis —¡Bah! No hay nada más inofensivo. ¿Por qué convertir la palabra «novela» en una bestia negra[15]? No puede ser una historia más bonita e inocente. ¿No supondrás que leen a Virgilio como si fuera parte del evangelio?
Para entonces habÃamos llegado a la granja. Creo que la prima Phillis me recibió con más cordialidad de la habitual, y la prima Holman fue la afabilidad en persona. Pero, de algún modo, sentà que habÃa perdido mi lugar y que era Holdsworth quien lo ocupaba. Él conocÃa todas las costumbres de la casa; cubrÃa de atenciones filiales a la prima Holman, y se dirigÃa a Phillis con la cariñosa condescendencia de un hermano mayor. Y nada más; no habÃa nada diferente en su trato. Me preguntó con sumo interés por la marcha de los asuntos en Eltham.
—¡Ah! —exclamó la prima Holman—. ¡La semana que viene sus ocupaciones serán muy distintas a las de ésta! ¡Menudo ajetreo le espera! Pero, si no mide sus fuerzas, volverá a ponerse enfermo y tendrá que regresar a nuestra vida apacible.
—¿Acaso piensa que necesitaré estar enfermo para volver? —respondió él, efusivamente—. Después de lo bien que me han tratado, me temo que les costará librarse de mÃ.