Mary Barton

Mary Barton

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Acércate —dijo Barton—. Ha empeorado desde que te fuiste, ¿no crees? —Wilson lo miró. Las mejillas estaban hundidas, los rasgos marcados, huesudos y rígidos. Tenía el temible color ceniciento de la muerte. Y, aunque los ojos seguían vivos y abiertos, empezaba a velarlos la fina mortaja de la tumba—. Despertó de su sopor al marcharte y empezó a gemir y murmurar, aunque enseguida volvió a desmayarse y no supimos que estaba despierto hasta que llamó a su mujer, pero ahora que está aquí no le ha dicho nada.

Todos intuían que probablemente no fuera capaz de hablar, pues las fuerzas lo estaban abandonando. Lo rodearon sin decir palabra; incluso la mujer contuvo sus sollozos aunque tenía la sensación de que estaba a punto de desgarrársele el corazón. Se llevó el niño al pecho para tratar de calmarlo. Los ojos de todos estaban pendientes de aquel hombre todavía con vida pero que agonizaba muy deprisa. Por fin puso (con un esfuerzo convulso) las manos como si rezara. Vieron moverse los labios y se agacharon para oír sus palabras, que pronunció dando boqueadas.

—¡Oh, Señor! Cuánto te agradezco que la fatigosa lucha por la existencia haya concluido.

—¡Oh, Ben… Ben! —gimoteó su mujer—. ¿Es que no te acuerdas de mí? ¡Oh, Ben… Ben! Di una sola palabra que me ayude a seguir viviendo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker