Mary Barton
Mary Barton —SÃ, muchacho, es cierto que nos explotan, y pronto empeorarán las cosas. Los tipógrafos van a ponerse en huelga, tienen un sindicato muy fuerte y no dejarán que los pisoteen. Pero también ocurrirán otras muchas cosas que la gente no se espera. Créeme, Jem. —El joven estaba más que dispuesto a creerle, pero no expresó toda la curiosidad que de él se esperaba y John Barton pensó en darle alguna pista más—. Los obreros no vamos a seguir mucho tiempo en el polvo. Hemos aguantado mucho más de lo que puede aguantar la naturaleza humana. Asà que, si los señores no pueden ayudarnos, como ellos dicen, tendremos que acudir a instancias superiores.
Jem siguió sin manifestar curiosidad. HabÃa abandonado toda esperanza de que Mary quisiera verlo, y le apetecÃa estar solo para pensar en ella. Asà que, murmurando una excusa para su súbita partida, deseó a John buenas tardes y lo dejó con su pipa y su polÃtica.