Mary Barton
Mary Barton —No, no tenÃa ni idea. Pero, si pensaba usted casarse con ella, ¿por qué, si me permite el atrevimiento de preguntárselo, le dijo que antes no tenÃa intención de hacerlo? ¡Eso fue lo que ha acabado por desanimarla!
—Caramba, le habÃa dado a entender muchas veces que el matrimonio no era mi objetivo. No pensé que pudiera ser tan ingenua de malinterpretarme, por muy novelesca que sea. Asà que querÃa que supiese que estaba dispuesto a enfrentarme a los prejuicios y… en suma, a sacrificarme por ella; aunque no creo que lo haya entendido. PodrÃa tener a cualquier mujer de Manchester y aun asà estaba dispuesto a casarme con una pobre modistilla. ¿No lo entiendes? ¿No ves el sacrificio que iba a hacer para contentarla? Y todo para nada. —Sally guardó silencio y él prosiguió—: Mi padre habrÃa perdonado cualquier devaneo con tal de que no me casara con alguien de rango tan inferior.
—Pensaba, señor, que habÃa dicho que su madre habÃa trabajado en las fábricas —observó Sally con picardÃa.
—¡SÃ, sÃ!, pero entonces mi padre ocupaba un rango parecido; en cualquier caso no habÃa la diferencia que hay entre Mary y yo.
Otra pausa.