Mary Barton
Mary Barton ¡Y Jem Wilson! ¡Oh, Jem, Jem! ¿Por qué no fuiste a recibir algunas de las miradas modestas y de las palabras amorosas que Mary estaba deseando dedicarte para reparar el precipitado rechazo que tú igual de precipitadamente consideraste definitivo y que a los dos os habÃa costado tantas lágrimas? Pero los dÃas fueron pasando, la paciencia parecÃa inútil, y el llanto de Mary se parecÃa al viejo quejido de Moated Grange[54]:
¿Por qué no viene?, preguntó ella,
estoy cansada, cansada.
Quisiera estar muerta.