Mary Barton
Mary Barton —SÃ, mucho —respondió abstraÃdo—. No, en realidad no lo es —dijo, volviendo a pensar en lo que estaba diciendo—. El capitán ya me dijo que estarÃa listo para partir en quince dÃas, pero aun asà lo ha sido porque os he cogido mucho cariño.
Mary comprendió a qué cariño en particular se referÃa de forma tan general. Volvió a hablar.
—Pero aún no han pasado quince dÃas desde que llegaste. Recuerda que cuando llamaste a la puerta de Jane Wilson yo estaba en su casa, ¡y no han pasado quince dÃas!
—No, ya lo sé, pero verás, esta tarde he recibido una carta de Jack Harris avisándome de que el barco zarpará el próximo martes; y hace mucho que prometà a mi tÃo (el hermano de mi madre, el que vive en Kirk-Christ, pasado Ramsay, en la isla de Man) que irÃa a verle a él y a los suyos la próxima vez que viniera. Tengo que ir. Lo siento mucho, pero no debo ofender a los amigos de mi pobre madre. Tengo que ir. No trates de retenerme —dijo, temiendo evidentemente por la fuerza de su resolución si alguien le insistÃa.
—No iba a hacerlo, Will. Creo que estás obrando bien, pero lamento que tengas que irte. Es tan triste para los que nos quedamos… ¿Cuándo te vas?
—Está noche. Ya no volveré a veros.