Mary Barton
Mary Barton Y, efectivamente, entró con el rostro, normalmente tan relajado, surcado de lágrimas y un gesto de pesar en el semblante.
—¿Qué te pasa, mi niña? —le preguntó enseguida Job.
—¡Oh, abuelo! ¡Alice Wilson está muy mal! —No pudo decir más pues estaba tan agitada que le faltaba el aliento.
La tarde y tener que despedirse de Will, habÃan debilitado sus nervios y no habÃa podido con otro disgusto.
—¿Qué le ocurre? ¡Cuéntanos, Margaret! —dijo Mary, sentándola en una silla y aflojándole las cintas del gorro.
—Creo que ha tenido un ataque de parálisis. Lo cierto es que se le ha paralizado un costado.
—¿Ocurrió antes de que Will se marchara? —preguntó Mary.