Mary Barton
Mary Barton Todo el mundo hablaba de lo mismo. La chica a la que enviaron a comprar la seda para el conjunto volvió con lo que le habÃan contado en la tienda acerca de la investigación que estaba realizando el juez instructor; las damas que pasaron a probarse vestidos se pusieron a hablar del asesinato e intercalaron los detalles en las instrucciones sobre los vestidos. Mary tenÃa la sensación de estar viviendo una pesadilla, un sueño horrible del que despertarÃa aliviada. La imagen del cadáver, mucho más espantosa de lo que era en realidad, parecÃa flotar ante sus ojos. Sally Leadbitter la miraba y hablaba de ella en tono casi acusador, sin recatarse en detallar su comportamiento, tanto más reprobable en opinión de sus compañeras por la inconstancia demostrada al final que por los frÃvolos coqueteos del principio.
—¡Pobre caballero! —dijo una, mientras Sally les contaba la última conversación de Mary con el señor Carson.
—¡Qué vergüenza! —exclamó otra, mirando indignada a Mary.
—Se necesita frescura —añadió una tercera—. Y el pobre yace ahora frÃo y ensangrentado en su ataúd.
Mary sintió un agradecimiento inexpresable cuando volvió la señorita Simmonds, puso fin a las palabras de Sally y acalló los comentarios de las chicas.