Mary Barton
Mary Barton ¡El mundo fue aquella noche un lugar terrible para la pobre niña! ¡Sin nadie que la compadeciera ni consolara mientras los reproches corroían su alma!
¡Ay! ¿Por qué habría prestado oídos al tentador? ¿Por qué habría escuchado sus propias ansias de grandeza? ¿Por qué le había parecido tan bueno tener un pretendiente rico?