Mary Barton
Mary Barton —Ha hablado tan poco y ha sido tan lacónico y reservado que, como le he dicho, solo puedo transmitirle la impresión que me ha producido. Como es natural le expliqué quién era y para qué me habÃan enviado. Creo que se alegró… Al menos su rostro (que cuando entré estaba muy triste, eso puedo asegurárselo) se iluminó un poco; pero afirmó que no tenÃa nada que decir en su defensa. Luego le pregunté si era culpable y para ganarme su confianza le dije que sabÃa que tenÃa sus motivos, pues habÃa oÃdo decir que la joven era muy hermosa y que lo habÃa dejado porque estaba locamente enamorada del joven y apuesto señor Carson (¡pobre hombre!). Pero James Wilson no dijo ni palabra. Luego me centré en los detalles. Le pregunté si la pistola era suya, tal como habÃa declarado su madre. Por el modo en que me miró es evidente que no sabÃa que su madre la habÃa reconocido, pero cuando vio que lo estaba observando volvió a bajar la cabeza y afirmó que tenÃa razón y que la pistola era suya.
—¡Continúe! —dijo con impaciencia Job al ver que el señor Bridgenorth hacÃa una pausa.