Mary Barton
Mary Barton —No puedo evitarlo, Job; se me hace insoportable oÃrla asÃ; incluso aunque no la quisiera me impresionarÃa oÃr a alguien tan joven y… No puedo hablar de ello como un hombre —dijo con la voz entrecortada por los sollozos.
—¿Puedo pasar? —dijo Job empujándolo a un lado, pues Jem no se habÃa movido de la puerta, reacio a dejarlo entrar donde podrÃa oÃr tantas cosas reveladoras para cualquiera que conociese a las personas a quienes se referÃa Mary—. Vengo tan pronto por varios motivos. QuerÃa saber cómo estaba la pobre chica… eso en primer lugar. Anoche, cuando era ya muy tarde, recibà una carta muy preocupada de Margaret. El médico dice que la pobre Alice no durará muchos dÃas, y es un poco triste que muera con Margaret y la señora Davenport como única compañÃa. Asà que se me ha ocurrido venir a quedarme con Mary y ocuparme de que esté bien atendida, mientras tu madre, Will y tú vais a despediros de la pobre anciana. —El triste rostro de Jem adoptó una expresión aún más compungida. Pero Job siguió hablando—. Margaret dice que todavÃa delira y cree que está en casa con su madre, pero aún asÃ, algún pariente tendrÃa que estar cerca para cerrarle los ojos.
—¿No podrÃa usted llevar a Will y a mi madre a casa? Yo irÃa cuando… —Jem empezó a titubear y Job le interrumpió.