Mary Barton
Mary Barton Pero ahora los cimientos de su vida pasada estaban arrasados, el lugar que habían ocupado antaño se hallaba sembrado de sal y jamás podrían reconstruirse. Fue como el cambio de esta vida a la otra, cuando todo lo que ha motivado nuestra existencia terrena se vuelve más vaporoso que las sombras en un sueño. Arrancando su alma de ese pasado casi reducido a la nada, o incluso a algo peor, el señor Carson dedicó varias horas, tras presenciar la muerte del asesino de su hijo, a considerar su situación.