Norte y sur
Norte y sur El motín
Estaba acostumbrada
a dormir de noche como un niño.
Ahora me despierta si sopla fuerte el viento
y pienso en mi pobre hijo sacudido
en las mares bravíos. Y entonces
me parece creer que fue muy cruel quitármelo
por tan pequeña falta.
SOUTHEY[22]
Fue un consuelo para Margaret por entonces que su madre la tratara con más ternura y confianza que nunca desde los días de su infancia. La tomó como su amiga íntima, el puesto que siempre había deseado ocupar; había envidiado a Dixon porque la prefería a ella. No escatimó esfuerzos en responder a todas sus peticiones de comprensión (y eran muchas), aunque guardaran relación con nimiedades que ella misma no hubiera considerado ni observado más de lo que percibe un elefante la astillita en el suelo, que sin embargo alza con cuidado a la orden de su amo. Margaret se acercaba sin saberlo a una recompensa.
