Norte y sur
Norte y sur Margaret obedeció. Encontró las cartas amarillas con manchas de agua de mar y la fragancia característica de las cartas de los marinos. Se las llevó a su madre, que soltó la cinta de seda con dedos temblorosos, examinó las fechas y se las dio a Margaret para que las leyera, haciéndole comentarios apresurados y angustiosos sobre su contenido, casi antes de que su hija se diera cuenta de lo que eran.