Norte y sur
Norte y sur VÃsteme despacio que tengo prisa
A ganar la confianza de una dama
aprende como cosa elevada, noblemente,
con seriedad probada
y con valor, como cuestión de vida o muerte.
Apártala de las mesas festivas,
enséñale las estrellas del cielo,
guárdala, con palabras sentidos,
pura de los halagos del galanteo.
SRA. BROWNING[3]
«El señor Henry Lennox». Margaret habÃa pensado en él hacÃa sólo un momento, y habÃa recordado sus preguntas sobre sus probables ocupaciones en casa. Aquello era parler du soleil et l’on en voit les rayons[4]. Y la luz del sol le iluminó la cara cuando posó la tabla y se acercó a saludarle.
—Avisa a mamá —le dijo a Sara—. Mamá y yo queremos hacerle un montón de preguntas sobre Edith. Le agradezco muchÃsimo que haya venido.
—¿No dije que lo harÃa? —preguntó él en tono más bajo que el que habÃa empleado ella.
—Pero le hacÃa tan lejos en las Tierras Altas que nunca creà que viniera a Hampshire.
