Norte y sur
Norte y sur —Eso no es cierto —dijo Margaret—. No fue Boucher quien tiró la piedra.
Primero se ruborizó y luego se quedó pálida.
—Entonces, estuvo allÃ, ¿no? —preguntó Bessy lánguidamente: pues, en realidad, habÃa hablado con muchas pausas, como si le resultara especialmente difÃcil hacerlo.
—SÃ. No importa. Sigue. Sólo que no fue Boucher quien tiró la piedra. Pero ¿qué le contestó a tu padre?