Norte y sur
Norte y sur —¿De veras? ¡No, claro! Recuerdo que llevé conmigo al pobrecito Fred. Después de casarme sólo fui una vez a Oxenham, a la boda de tu tÃa Shaw; y el pobrecito Fred era el pequeño entonces. Y sé que a Dixon no le gustaba pasar de doncella a niñera y me daba miedo que quisiera dejarme si la llevaba cerca de su antiguo hogar y entre los suyos. Pero el niño, el pobrecito, se puso malo en Oxenham, con la dentición; y como yo dedicaba tanto tiempo a Anna antes de su boda, y además no me encontraba tampoco muy fuerte, Dixon tuvo que ocuparse de él más que nunca hasta entonces; y le tomó tanto cariño, y se sentÃa tan orgullosa cuando se apartaba de todos y se aferraba a ella, que creo que no volvió a pensar en dejarme; aunque no se parecÃa en nada a lo que ella estaba acostumbrada. ¡Pobre Fred! Todos le tenÃan cariño. Nació con el don de ganarse los corazones. Me hace pensar muy mal del capitán Reid el saber que aborrecÃa a mi querido muchacho. Me parece una prueba indiscutible de que era una mala persona. ¡Oh, tu pobre padre, Margaret! Se ha marchado de la habitación. No soporta que hable de Fred.
—A mà me gusta oÃr hablar de él, mamá. Cuéntame todo lo que quieras. Nunca será demasiado. Cuéntame cómo era de pequeño.