Norte y sur
Norte y sur —Escribiré esta noche a Frederick y se lo diré, mamá. Estoy tan segura de que vendrá inmediatamente como de mi vida. TranquilÃzate, mamá, te aseguro que lo verás en la medida en que puede prometerse lo humanamente posible.
—¿Le escribirás ahora? Ah, Margaret, el correo sale a las cinco. Te dará tiempo, ¿verdad? Me quedan tan pocas horas; cariño, tengo la sensación de que no me recuperaré, aunque a veces tu padre me hace concebir esperanzas. Escribirás en seguida, ¿verdad? No pierdas un solo correo; porque sólo por ese único correo podrÃa no verlo.
—Pero, mamá, papá está fuera.
—¡Papa está fuera! ¿Y qué? ¿No querrás decir que él me negarÃa este último deseo? Porque no estarÃa enferma, agonizando, si no me hubiera traÃdo de Helstone a este lugar insalubre, lleno de humo y sin sol.
—¡Mamá, por favor! —dijo Margaret.