Norte y sur
Norte y sur —¿Qué pasa? Te ruego que me lo digas de una vez, Dixon.
—La joven a la que visitaba, Higgins, quiero decir.
—¿Y bien?
—Bueno, pues que ha muerto esta mañana y está aquà su hermana. Ha venido a pedir algo extraño. Por lo visto la joven que ha muerto tenÃa el capricho de que la enterraran con algo suyo. Por eso ha venido su hermana a pedirlo, y estaba buscando un gorro de dormir que no sea demasiado bueno para regalárselo.
—¡Oh! Déjame, ya lo buscaré yo —dijo Margaret entre lágrimas—. ¡Pobre Bessy! Nunca pensé que no volverÃa a verla.
—Vaya, pues ésa es otra. La chica que espera abajo me ha dicho que le pregunte si quiere ir a verla.
—¡Pero si ha muerto! —exclamó Margaret, palideciendo un poco—. No he visto nunca a un difunto. ¡No! PreferirÃa no ir.
—No se lo habrÃa dicho si no hubiera venido ahora aquÃ. Le diré que no irá.
—Ya bajo yo a hablar con ella —dijo Margaret, temiendo que la brusquedad de Dixon ofendiera a la pobre chica. Asà que bajó enseguida a la cocina con el gorro en la mano. Mary tenÃa la cara hinchada de tanto llorar, y empezó a hacerlo de nuevo en cuanto vio a Margaret.