Norte y sur
Norte y sur —¡Ay, señora, ella la quería tanto, la quería, de veras la quería!
Margaret no consiguió que dijera otra cosa durante un buen rato. Al final, su compasión y la regañina de Dixon consiguieron sacarle hechos nuevos. Nicholas Higgins había salido de casa por la mañana, dejando a Bessy tan bien como el día anterior. Pero había empeorado al cabo de una hora; una vecina había ido corriendo al trabajo de Mary. No sabían dónde estaba su padre. Mary había llegado pocos minutos antes de que muriera.
—Hace dos días pidió que la enterráramos con algo de usted. No se cansaba de hablar de usted. Decía que era lo más bonito que había visto. La quería muchísimo. Sus últimas palabras fueron: «Dale mis cariñosos recuerdos, y procura que padre no beba». Venga a verla, señora. Sé que ella lo consideraría un gran cumplido. A Margaret le asustaba un poco contestar.
—Sí, a lo mejor. Sí, iré. Iré antes de la cena. Pero ¿dónde está tu padre, Mary?
Mary movió la cabeza y se dispuso a marcharse.