Norte y sur
Norte y sur —Señorita Hale —dijo Dixon en voz baja—, ¿qué sentido tiene que vaya usted a ver a la pobre muerta? No abrirÃa la boca si pudiera hacer algo por ella; y no me importarÃa ir yo misma, si eso la complaciera. Esta pobre gente lo considera una forma de honrar a los difuntos. Bueno —dijo, volviéndose bruscamente—. Ya iré yo a ver a tu hermana. La señorita Hale está ocupada y no puede.
La chica miró con tristeza a Margaret. El que fuera Dixon podÃa ser un cumplido, pero no era lo mismo para la pobre hermana, que habÃa tenido sus leves punzadas de celos en vida de Bessy por su amistad con la señorita.
—¡No, Dixon! —dijo Margaret con firmeza—. Iré yo. Mary, nos veremos esta tarde.
Y se marchó en seguida para no tener ninguna posibilidad de volverse atrás, por miedo a la propia cobardÃa.