Norte y sur
Norte y sur Consuelo en la tristeza
¡Por la cruz a la corona! Y aunque tu vida espiritual
sufra enormes ataques con fuerza colosal,
¡levanta el ánimo! La lucha encarnizada Pronto terminará,
y reinarás con Cristo al fin en paz.
KOSEGARTEN[44]
A fe que nos sentimos demasiado afortunados Para necesitaros en ese camino; pero, al llegar la desgracia, muda es el alma que no clama a «Dios».
SRA. BROWNING[45]
Margaret fue a paso ligero a casa de Higgins aquella tarde. Mary estaba atisbando para ver si la veÃa llegar, con expresión un tanto recelosa. Margaret la miró con ojos risueños para tranquilizarla. Cruzaron la sala y subieron directamente las escaleras hasta el cuarto silencioso donde estaba la difunta. Margaret se alegró entonces de haber ido. Su cara, tan fatigada casi siempre por el dolor, tan preocupada por los problemas, mostraba ahora la leve y tierna sonrisa del descanso eterno. Se le anegaron poco a poco los ojos de lágrimas, pero una calma profunda dominó su espÃritu. ¡Asà que aquello era la muerte! ParecÃa más tranquila que la vida.
