Norte y sur
Norte y sur —¿No merecerÃa la pena preguntar a su antiguo patrono si le readmite? —preguntó el señor Hale—. Quizá no sea una gran oportunidad, pero serÃa una oportunidad.
Nicholas volvió a alzar la vista con una mirada intensa a su interlocutor. Luego soltó una risilla amarga.
—Señor mÃo, no se ofenda, pero le haré yo un par de preguntas.
—Las que quiera dijo el señor Hale.
—Entiendo que se gana el pan de algún modo. La gente no suele vivir en Milton sólo por gusto si puede hacerlo en otro sitio.
—Está en lo cierto. Tengo algunos medios personales, pero mi intención al instalarme en Milton era hacerme profesor particular.
—Enseñar a la gente. ¡Bien! Supongo que le pagan por enseñar, ¿no?
—Sà —repuso el señor Hale, sonriendo—. Enseño para que me paguen.
—¿Y los que le pagan, no le dicen lo que tiene o no tiene que hacer con el dinero que le dan en justa retribución por sus molestias, como justo intercambio?
—No, claro que no.