Norte y sur
Norte y sur —No le dicen: «Puedes tener un hermano o un amigo tan querido como un hermano que necesite este dinero para algo que tanto tú como él consideréis bueno; pero tienes que prometerme que no se lo darás. Puedes creer que emplearÃas bien tu dinero dándoselo, si quieres. Pero a nosotros no nos parece bien, asà que si lo empleas en eso, no queremos tratar contigo». No le dicen eso, ¿verdad?
—¡No, claro que no!
—¿Y lo aguantarÃa si se lo dijeran?
—SerÃa una presión muy dura la que me hiciera pensar siquiera en someterme a semejante dictado.