Norte y sur
Norte y sur —¡Su reputación! Madre, no te atrevas… —dio media vuelta y miró a su madre a la cara con ojos llameantes. Luego se irguió y añadió, adoptando cierta compostura y dignidad—: No diré más que esto, que no es ni más ni menos que la pura verdad, y estoy seguro de que me crees: tengo buenas razones para creer que la señorita Hale se encuentra en un aprieto, algún problema relacionado con un compromiso que es suyo, por lo que sé del carácter de la señorita Hale, totalmente inocente y correcto. Me niego a explicar cuáles son mis razones. Pero no permitas que oiga a nadie decir una palabra contra ella, insinuando cualquier imputación más grave que el hecho de que ahora necesita el consejo de una mujer amable y tierna. ¡Tú prometiste a la señora Hale ser esa mujer!
—¡No! —dijo la señora Thornton—. Me alegra decir que no le prometà amabilidad y ternura, porque entonces me pareció que podrÃa estar fuera de mi alcance manifestar ambas cosas a alguien con el carácter y la forma de ser de la señorita Hale. Prometà consejo y orientación, tal como se los darÃa a mi propia hija. Hablaré con ella tal como lo harÃa con Fanny si hubiera andado correteando con un joven de noche. Y hablaré con relación a las circunstancias que conozco, sin dejarme influenciar en ningún sentido por las «buenas razones» que no me confÃas. Con eso cumpliré mi promesa y mi deber.