Norte y sur
Norte y sur —Ha hecho usted un comentario sobre mi desfachatez, señor. Pero a mà me enseñaron que es de buena educación contestar «sû o «no» cuando me hacen una pregunta correcta. Le agradecerÃa que me diera trabajo. Hamper le dirá que soy un buen trabajador.
—Me parece que serÃa mejor que no me enviara a pedir informes a Hamper. PodrÃa enterarme de más de lo que le conviene.
—Correré el riesgo. Lo peor que pueden decir de mà es que hice lo que creÃa que era lo mejor, incluso para mi propio perjuicio.
—Pues entonces vaya a ver si le dan trabajo. Yo he despedido a más de cien de mis mejores manos solamente por seguirle a usted y a los que son como usted; ¿de verdad cree que voy a contratarle? SerÃa tanto como poner una tea entre la borra.
Higgins se volvió para marcharse. Entonces recordó a Boucher y dio media vuelta, era la máxima concesión que podÃa obligarse a hacer.
—Le prometerÃa, señor, que no diré una palabra que pueda perjudicarle si nos trata bien; y prometerÃa mas: prometo que si veo que se equivoca y obra de forma injusta, hablaré primero con usted en privado; y ésa seria una advertencia justa. Si usted y yo no estuviéramos de acuerdo en nuestra opinión de su conducta, podrÃa despedirme en una hora.