Norte y sur
Norte y sur Hacer amistades
No, he terminado; no me sacará más:
y me alegro, sí, me alegro con toda mi alma
de ser completamente libre.
DRAYTON[65]
Margaret se encerró en su habitación después de dejar a la señora Thornton. Empezó a caminar de un lado a otro, como hacía siempre cuando estaba nerviosa. Pero recordó de pronto que en aquella casa de construcción frágil se oían las pisadas de una habitación en las otras y se sentó hasta que oyó que la señora Thornton se marchaba. Se obligó entonces a recordar toda la conversación que habían mantenido. Procuró repasarla mentalmente, frase por frase. Al final se levantó y se dijo en tono melancólico:
«De todos modos, sus palabras no me afectan; me resbalan; porque soy inocente de todo cuanto me atribuye. Pero, aun así, es duro pensar que una mujer pueda creer eso de otra tan fácilmente. Es duro y es triste. No me acusa de lo que he hecho mal, eso no lo sabe. Él no se lo ha dicho: ¡tendría que haberme dado cuenta de que no lo haría!».
Alzó la cabeza como si se enorgulleciera de la delicadeza de sentimientos que demostraba el señor Thornton. Luego se le ocurrió otra idea y apretó con fuerza las manos unidas.